Viaje a la China? Parte I
La cronica de Dino sobre su viaje a la china ha impresionado a mas de uno de nosotros y sin su permiso (perdon Dino, no indicaste derecho de autor) publico en la pagina de la promo su relato alucinante disfrutenlo

Hola muchachos!
Ya Julio les habrá contado de las veces que nos vimos aquí en Alemania. Es ya la tercera vez que nos vemos por aquí, la última vez fue en este verano (invierno para Lima), y allí le comenté que el año pasado mi esposa y yo habíamos tenido la suerte de ganar un vuelo a cualquier parte del mundo con Lufthansa, y que nos preparabamos para un viaje largo, a algún país lejano, en Asia o Australia tal vez... La decisión cayó finalmente en China, en ese país extraño, misterioso, pero a la vez también de alguna manera vagamente conocido por nosotros en el Perú, ese mundo de siete mil años de historia ininterrumpida, de gente reservada y sonriente, de emperadores y dinastías, de dragones e interminables murallas que alimentaron por siglos la fantasía del mundo desde que en el siglo XIII Marco Polo regresara de ese lejano oriente cargado de las historias más increíbles. (...se me salió lo del loco Tatar)
En las siguientes líneas quiero compartir con ustedes un poco de lo que pude ver y visitar en las últimas semanas.
China es inmensa, tiene mucho que ofrecer. Es un país muy variado y lleno de contrastes, en todos los aspectos. Tiene enormes ciudades, como Pekín o Shangai, con más de 15 millones de habitantes, con plazas, calles y centros comerciales tan grandes y modernos como no se conocen por aquí. Tiene a la vez también pobreza y lugares tan tradicionales que al visitarlos se ve uno de pronto transportado al pasado.
Nuestro viaje comenzó en Pekín. Aterrizamos en medio de una espesa neblina que nos acompañaría durante los casi cuatro días que nos quedamos allí antes de continuar viaje a Xian. Pekín es enorme, y en las calles se mezclan los 3 millones de carros con los miles de bicicletas que llenan las vías principales en carriles especiales, todo en una especie de caos "ordenado". La gente es paciente y no se escuchan bocinadas ni se nota agresividad en los choferes. A Pekín como les digo la conocí gris, por su cielo casi limeño y la niebla que nunca se fue. A pesar de eso fue impresionante caminar por sus calles y visitar sus enormes parques, como la residencia de verano del antiguo emperador, o la plaza Tiananmen, la más grande del mundo. Justamente allí, en uno de sus extremos, está la entrada al antiguo Palacio Imperial, conocido también como: "Ciudad Prohibida", hoy un museo.......








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