Armando en Frankfurt
Saludos muchachos!
Qué pasa que están todos un poco silenciosos... Yo aprovecho hoy para escribirles un poco de la visita que me hizo Armando hace apenas dos semanas aquí en frankfurt. Muchos de ustedes ya habrán leído la crónica que nos escribió él mismo en la página de la promo. Yo tengo algunas fotos que el propio Armando aún no ha visto y como de costumbre las iré insertando en la pequeña crónica que ahora les escribo.
Ya con Armando nos habíamos comunicado los días anteriores y ya lo esperaba para finales de junio. Él llegó en tren desde Munich el miércoles 28 por la noche a Frankfurt. Recuerdo que yo estaba en el andén de llegada observando la masa de gente que salía en ese momento del tren cuando un turista brasileño me grita: "...Dino, Dino!" ...al voltear y mirarlo con más atención lo reconocí de inmediato. Era Armando que acababa de bajar con sus lentes oscuros, kepí y la camiseta amarilla de la selección brasileña... Habían pasado 24 años desde la última vez que nos habíamos visto, pero su voz y su risa eran inconfundibles. Fue de verdad bestial. Qué alegría de poder ver a uno más de nosotros, y esta vez todavía aquí, en Frankfurt... Conversamos y nos reímos bastante hablando de muchas cosas mientras caminábamos hacia la salida. Ya afuera, insisté en tomar la primera foto, con el fondo de la estación de trenes. Eran pasadas las 10 de la noche y ya estaba prácticamente oscuro (...aquí oscurece recién a esa hora por ser verano). Era un poco difícil para la cámara, pero de todas maneras, y después del tercer intento, salió la primera foto... Ya con el kepí en la mano se ve muy bien que es Armando...

En la mañana siguiente salimos de mi casa después del desayuno. Teníamos que alquilar una bicicleta para Armando y para eso viajamos nuevamente a la estación central de trenes. El sistema de alquilado es felizmente muy sencillo aquí. Para esto uno se tiene que inscribir telefónicamente primero en una central de datos. Luego de esto, sólo hay que buscarse una bicicleta entre las cientas que hay para eso repartidas por toda la ciudad y tomarla. Cada bicicleta tiene una candado electrónico y un código escrito al costado. Luego de llamar a esta central y dictar ese código, uno recibe otro, que es el que debe "tipear" en el candado electrónico que asegura la bicicleta. Una vez tipeado el código correcto, el candado se abre y uno puede usarla. A partir de ese momento comienza a correr un contador integrado. Cada minuto cuenta, aunque después de pasadas las primeras cinco horas el precio ya no sube más por el resto de ese día. Al final, para devolver la bicicleta, uno puede dejarla en cualquier parte de la cuidad también, sólo que hay que llamar nuevamente a esa central telefónica y comunicar que ya terminó el tour. En la bicicleta aparecerá un nuevo código que será el que uno dictará a la central. A través de este último dato, la central sabe exáctamente cuanto tiempo uno ha estado usando la bicicleta y el pago correspondiente se hace via transferencia bancaria de dinero... Suena todo un poco raro, pero el sistema funciona, y sin haber tenido que hablar personalmente con nadie, uno puede hacer uso de las bicicletas en cualquier parte de la cuidad.
Bueno, eso hicimos esa mañana y a los pocos minutos de haber llegado a la central de trenes la pequeña aventura había comenzado y ya estabamos pedaleando rumbo al río Rin... Mi propuesta de pedalear primero bordeando el aeropuerto para llegar a una plataforma especial desde donde se puede observar muy de cerca a los aviones que despegan tuvimos que desecharla, así es que desviándonos pedaleamos sobre un puente directamente hacia el río Meno, que es el que pasa por Frankfurt y uno de los afluentes del enorme río Rín...
Después de algunos kilómetros en medio de árboles y el verdor de los paisajes típicos del verano, siempre a orillas del Meno, hicimos nuestra primera pausa...
El clima era excelente ese día. Teníamos un sol radiante pero no tanto calor, aunque el pronóstico del tiempo no era tan alentador para la tarde... habían pronosticado tormentas muy severas, con caída de granizo inclusive, un fenómeno metereológico que se presenta de pronto en medio del calor de verano.
Ya habíamos pedaleado bastante cuando llegamos a la ciudad de Mainz, justamente donde se juntan el Meno con el Rín. Allí nos detuvimos nuevamente a observar el "Mainzcastell", una construcción romana que tiene entre sus muros mucha historia:

...y luego de algunos kilómetros más, manejando por su puesto despacio y sin apuro, conversando y recordando de todo, llegamos a la ciudad de Wiesbaden. Poco antes habíamos almorzado (...otra vez chifa).
En Wiesbaden nos detuvimos en el Palacio de la ciudad. Como ven en la foto de abajo, el cielo comenzaba ya a oscurecerse amenazante...
Pero aprovechamos nuevamente para hacer otra pausa y tomar un par de fotos:
Siguiendo la ruta tuvimos que cruzar el Rín por un puente de metal muy angosto. La brisa que corría sobre el río nos ayudó un poco a refrescarnos...

Allí fue que se me ocurrió sugerirle a Armando seguir camino hacia un antiguo monasterio perdido entre las colinas al este de Wiesbaden. En ese monasterio, contruido en la Edad Media, se filmó parte de la película: "El nombre de la Rosa", dirigida por Humberto Eco y con Sean Connery como actor. Tal vez alguno de ustedes la ha visto. Yo la ví hace hace casi 20 años cuando vivía todavía en el Perú. La película es muy buena y se la puedo recomendar al que todavía no la ha visto. Presenta de manera muy interesante cómo era la vida en un monasterio católico en la edad media. Les envío esta foto de una escena de la película:

Bueno, regresando al tema, como Armando había visto la película, he inclusive leído el libro, se entusismó y decidimos tomar rumbo hacia el famoso monasterio... Y así, en medio de una lluvia amenazante y pasando por casonas antiguas y torres medievales, continuamos con esta pequeña aventura...
Bueno, regresando al tema, como Armando había visto la película, he inclusive leído el libro, se entusismó y decidimos tomar rumbo hacia el famoso monasterio... Y así, en medio de una lluvia amenazante y pasando por casonas antiguas y torres medievales, continuamos con esta pequeña aventura...
Como no quisiera que este mail se haga tan grande ...segunda parte continua.
Saludos para ustedes!
Dino









1 comentario(s):
...que venga la segunda parte: "Dos CRAZY HORSES de retiro en el monasterio". Si se ponen sotana, Armando parecerÃa un MONJE oriental.
Por Anonimo, @ 12:30 PM
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